ABALORIOS

“Por eso, sólo se puede hablar de música con un hombre que ha llegado a conocer el sentido del universo.”

Introducción al Juego de los Abalorios, Herman Hesse

A Herman Hesse

En la eternidad de la estela de su mano, un músico supremo debate el juego de sus abalorios. Supóngase la altura de una matriz de todas las disciplinas estéticas. La instrucción del elevado serpentea la voluntad universal, y crea y desencarna estrellas y consciencias.

Y en la parábola de la matriz se transmuta el número del músico. Como las siluetas cripticas que la vigila denota, y que el dios enmudece.

Es el número que decodifica al abalorio, las siglas doctas que exhortan las elevadas intersecciones de los saberes.

El número sacro que engendra al dios. El jeroglífico iniciático que se desdibuja en el hombre. El latido de la liturgia en el ejercicio del abalorio.

Se parangona que esa sombra matemática fue pretérita al dios.