La Reconstrucción Final del Mundo

Justo antes de morir, que es cuando se comprende todo, es cuando se regresa al principio.

Mes: octubre, 2019

The Affair

T2 ShowTime 2014

theaffair

¿Amar? ¿a la persona indicada? ¿y estar seguro? No es suficiente.

 Altos y bajos. Caminar sobre el agua. Somos más imperfectos de lo que parecemos. Sonreír con heridas. Somos felices por un momento y después nos vamos a casa. Algo así se me viene a la mente con The Affair.

Noah Solloway es el centro de estas historias, y es escritor, que es una forma de estar en el centro de otras historias también. La vicisitud de tener una vida y pensar en otra. Es un buen padre, algo impulsivo, pero siempre con la adherencia estética de la inoportuna búsqueda de algo más. Helen solo quiere un divorcio en paz y algo de independencia, y aparece en esa edad en la que nadie está contento con lo que se es, agreguémosle un poco de infidelidad. Allison está sola y esconde lo necesario para vivir, es de las que se enamoran de una representación, la vida real le tocara la puerta más tarde. Cole tiene una mirada distante, y es la distancia que tienes tomar cuando la vida te ha pateado desde tu historia de familiar. Aquí no hay víctimas ni victimarios porque las más pequeñas decisiones inoportunas no dejan ver, de forma alguna, la cartografía de lo que seremos. Somos más imperfectos de lo que parecemos. Creemos estar seguros de lo que queremos, pero en cada camino igual se vive, y entonces ya nada es suficiente, ya somos otros y nos equivocamos nuevamente. Pero respiramos aún. Y esto es bueno, porque siempre hay lugar para un comienzo. La literatura aparece en máximas instantáneas, pero también entre líneas, en la historia de esos años que nos llevan a lo que somos, y le dan sentido a todo. Pero hay que saber estar despiertos en esos años, mirarlos interiormente, que por lo demás suelen ser pocos en la vida. Somos el desenlace de unos pocos años de nuestra historia.

Lo que alimenta toda historia es el caos y las ganas de continuar. Hay puntos en los diálogos tan bien logrados que dejan en suspenso un equilibrio sutil, necesario y caótico listo para echar a perderlo todo o continuar construyéndose a sí mismo. Las desdichas son el resultado de cierta fascinación inconsciente por las malas decisiones. No es nada gratuito. Todos nosotros llegamos en la vida a tal punto en que podemos sacudirnos las culpas de todos, inclusive de la nuestra. Es la historia de Cole.

Ser un buen hombre o un gran hombre. Una infidelidad arruina un buen matrimonio pero se puede desdichar vidas enteras siendo fiel ¿Instinto de llegar a cotas de grandeza o matrimonios somníferos? Los escritores siempre pensamos en eso. No hay nada claro, lo que está afuera es siempre un poco más vívido. En estas historias una simple aventura trae más consecuencias que sus mundo interiores, como si allá afuera hubiera una danza de luces y sombras que tenemos que aprender a bailar, y en cada mirada, que siempre calla más de lo que dice, se armonizan las notas de lo que nos tocará bailar después. Las miradas, los silencios, las omisiones, las llamadas que no contestamos, ese trago de más, los recuerdos que vives después de 20 años, todo eso orquesta la danza de nuestras historias y alrededores. Es una danza que no se va a bailar sola. Bailar esta danza es caminar sobre el agua de otras historias, de los que fuimos y de los que seremos. El caos y el orden desde el cual salimos adelante.

Somos un poco la historia de otros, de los que dejamos atrás y de sus malas decisiones, y las que tomaremos cuando seamos una mala decisión de alguien mas. Pero siempre podemos sacrificar el ahora por un mejor después. Y lo sabemos, pero tenemos esa tendencia tan humana a tomar el camino más fácil, inclusive si lo fácil es no hacer nada.

Hay un efecto temporal bien logrado: termina en el comienzo de todo.

La Sombra de tu Mirada

keaton_allen

EL CAOS

Sombra, confusión, caos, oscuridad. Después de 3 años era eso lo que había. Una procastinación inconsciente nos trajo a esto. Todo esto puede resumirse, en perspectiva, a no hacerse las preguntas incómodas a tiempo, a no ver más allá del día siguiente. El orden y el caos está en toda nuestra vida, el orden es lo que podemos decidir, el caos es la vida imperfecta que atenta contra todo orden. Ambos, jing-jang nos rigen. Un pie en el orden y otro en el caos dicta la enseñanza oriental. Este último verano fue el último. Lo sentía llegar, y lo comprobé cuando fui a verla y sentí la sombra de su mirada.

El resto fue el lento trayecto de la incertidumbre hacia la certeza de que lo que sea que hubiera habido entre nosotros en los últimos meses había llegado a su fin. Y con eso, como es característico en mí, comenzó un lento desgaste pensando. Me derroté. Con eso cayeron otras sombras. Las sombras propias de mis omisiones. Pensaba demasiado. Cavilaba cada frase que intercambiamos y las desglosaba para sacarle algún posible significado que me indicara la naturaleza de todo esto. Pensar en esta etapa hace mucho daño. Mucho más daño que lo sentimental. Es que esto no era sólo desamor, esto era el comienzo de una serie de planes omisos que se convierten en fracasos: en lo personal no tenía una familia aun, lo sentimental era obvio, en lo laboral me estaba reinventándome tan lentamente que nadie lo notaba. Mi triada vital estaba en 0. Y a mis cuarenta pocos. Mal. Tomó algunas semanas procesar y volverse a levantar. Pensar y repensar. En la vida aparecen hechos que aunque aparentando ser aislados y sin importancia son el comienzo del dragón que se va gestando en cada uno. Ese dragón que crece cada vez que dices que no existe. Mi dragón era grande. Su nombre era Peterson y me decía –te lo dije. Los dragones secuestran princesas.

El caso es que me empujaron al caos y tenía que poner orden ahí ¿Qué estaría pensando ella? ¿Cómo cambió? ¿Qué parte de ella aun no conocía y se había revelado así? La amaba con la intensidad del primer día lo cual ya es decir, porque nos habíamos enamorado con mucho miedo de esa intensidad. Recuerdo que me dijo hace 4 años –esto hasta me da miedo. Cuando nos veíamos nos solía dar esa incomodidad que nace en plexo solar, donde el amor y el desamor se manifiesta. De todas nuestras discusiones y separaciones esta era especial ¿Qué había pasado que no podíamos manejarlo? Todo había pasado. Todo. Y ahí delante de nosotros, en cada vez que nos veíamos y no hablábamos. Cuando no hablas pasan cosas. En cada vez que pensaba que el cariño regresaba y lo podía todo, ahí estaba pasando algo. En cada vez que pensaba que hablando podíamos solucionarlo todo. Esto es más complicado. Ya lo alcanzo a ver y lo resumo así:

cuando cada uno no ha tomado las riendas de su vida, cuando no ha planteado los cambios, la vida toca la puerta, y no abrirle es lo peor que se puede hacer. Lo que está ocurriendo es que lo desconocido atenta sobre nuestro relativo orden. Y el dragón de lo desconocido empieza crecer

Era demasiado tarde para cualquier tipo de rescate, de cambios, de promesas. Sólo la muerte y algunas miradas no tienen solución. Ella lo sabía. O quizá no lo sabía de esa forma. Lo que sabía era que lo nuestro no andaba bien y esto lo convertía en la última de sus prioridades. Y por simple limitación de espacio, tenía que atender cosas más importantes que una nula promesa romántica muy venida a menos. No sé porque los hombres somos un poco más torpes en todo esto. Nos desvivimos por alguien cuando toda nuestra cocina existencial puede estar hecha un desorden. Pero no esperaba nada menos de ella. Siempre fue perspicaz, pudiera brotar con algún que otro comentario tímido acerca de una cosa y tenía mucho sentido. Estaba muy enamorado de ella y ella no. Siempre me atrajeron las mujeres luchadoras, independientes, difíciles de derrotar. Una madre es muy poderosa a la hora de enfrentar la vida. Quizá esto del orden y el caos apenas la tocó. Me confeso su situación y sus urgencias y de todo lo que había dejado de hacer al respecto. Y que tenía que tomar cuenta sola de eso. Era muy simple desde su perspectiva: lo que no aporta se desplaza. Nosotros los escritores complicamos todo, y de toda esa complicación sacamos algunas cosas bellas. Pero igual complicamos. Somos las mujeres del pensamiento.

Mi caos me dejó desnudo. Con mis dudas y con mis posibilidades. Y mi alma por los suelos. Se sufre más desde tu zona de confort. Ya estaba acá. No había punto de retorno. Todo era desde aquí en delante ¿Qué era lo que quedaba en pie? ¿Cómo había pasado?

LAS PREGUNTAS INCOMODAS

Hacerse las preguntas incómodas. Si, esa lección la sabía muy bien ahora, no hay duda de ello ¿Qué era lo que sentía? ¿Qué cambios debía plantarme en serio? Me había fortalecido en persistir en lo que quería trabajar. Una especie de alimento psicológico para insistir y esperar. Insistiendo y esperando en su justa medida puede lograr todo. Esto era lo fácil. Yo quería tener algún tipo de estrategia sutil para recuperarla, para mostrarle el mundo que le mostré alguna vez y que se enamorara de nuestras posibilidades. Pero ya no era la misma y esa carta ya la había jugado. Tenía esa sombra del tiempo en su mirada. Estaba madurando. Sabía que nuestros recuerdos felices están por ahí, escondidos, en mi caso están presentes todo el tiempo, en cada cosa, cada nota musical, cada color de mi cabeza ¿Qué había en su cabeza? ¿Qué pregunta más difícil? No podía haber una estrategia por ahora. Estoy ante el amor de mi vida (de lo que fue mi vida hasta ahora), ¿Hay estrategias para absolutos?

Intentaré responderme:
¿Qué es lo que me aferró a ella? Antes: la certeza de una vida normal y con significado junto a sus valores. Ah, pero tenía aún nudos que resolver: ¿cuál era significado? ¿Cómo pedía significado sin propósito? Me enamore de la forma en que ella se enamoró de mí. De su mirada, de lo que ella quería para su vida. Así comenzó y ahora ya nada es razonable. La belleza, la atracción, la pasión no operan desde la lógica. Nos mudamos dos veces, nos separamos más de dos veces, nos desgastamos, nos dábamos la espalda. Nada puedo rescatar de este año. Pero si de los 3 primeros. Quise casarme con ella. Ah, pero esta maldita alma de artista me hacía un rebelde sin causa. Volvía con ella porque detrás de cada discordia tenía la idea de que todo pasaría, que nos transformaríamos, de que nada permanece. Pero no, hay cosas que permanecen, son los asuntos que no atiendes, y regresan más fuertes con el tiempo. Veía en ella a una mujer con los exactos valores espirituales que yo quería para mi vida, pero la desgasté fijándome en lo que no quería de ella. Eso me estiraba pero yo siempre volvía. Ah, pero su belleza, esa si era la soñada para mí, su piel, su cabellos, su rostro, lo más irracional es lo más poderoso. Los hombres somos así ¿Qué razones hay cuando las sábanas están vacías? Hasta la vida más estúpida adquiere cierta luz cuando encuentra el amor. Y yo no estaba lejos de esa estupidez, aun no tenía un propósito. Yo era todo conjetura, todo podía ser era algo más, todo podía ser bello visto desde cierta manera, coronaba mis ambigüedades con peculiares pensamientos elevados. Me estaba convirtiendo en una mala superstición de mí mismo. También volvía a ella porque al verla, y al tener un buen momento, me quedaba neutral. El problema era que no iba ni para adelante ni para atrás. Cuando empecé a darme cuenta de esto ya era demasiado tarde.

Pero ¿Por qué me estaba aferrando a una mujer que tenía una cultura diferente a la mía? Y con cultura quiero decir pensamientos, actitud, experiencias. Debe ser por ese defecto heredado de Groucho: -jamás entraría a un lugar que acepten gente como yo. Esta tontería significa que no soportamos nuestros defectos. Y es lo más sensato, quien quiere estar con alguien que le recuerda a uno mismo. Veía en ella una pasión por las cosas simples. De los domingos por la tarde, de repasarnos leyendo, viendo TV, conversando, paseando, viajando, observando. Nosotros podíamos hacer una fiesta en cualquier lugar. Y esto que soñaba con ella ya se había alejado hace mucho tiempo de nosotros. Éramos enfermos de rutina. Este es el lento desgaste que mata. Si es que tengo algo de suerte en esta vida no llegamos a lo peor, a la decepción mutua. Aun conservamos ese aprecio, cariño y admiración, solo que nuestras circunstancias personales nos desgastaron. Normalmente las parejas no se separan por estas razones, a veces ni siquiera sienten la latencia de estas dudas. Pero nosotros siempre conversábamos de cosas así, del destino, del significado, del espíritu que le ponemos a las cosas. Ella sabía muy bien que no se puede trabajar en una relación y al mismo tiempo tomar determinaciones de vida. Yo ya lo sé. Primero tiende tu cama. Si quieren más explicación, todo esté en este poema:

LA ROSA BLINDADA

La belleza es la callada voz de una verdad.

Cuando los ojos entristecen
Sin más razón que una gran verdad
Un jardín interior
Como un pasado sentimental
Revisa sus flores.

Aparece,
Como aparecen cuando florecen
Sentimientos de una belleza
En recuerdos que no hay.

Una rosa
Viva como el principio de todo
Sola como la filosofía
Se hace real.

Blindada por los sentimientos
Que el papel moja en palabras
Callada de sentir
Protegida
Pétalos en la noche.

Miro que la amo
En nuestra soledad juntos
El íntimo secreto
De lo que no vivimos
Para vivir.

¿Cómo construir con lo que aún queda en pie? Comienza con la vida misma como puente hacia las cosas y las personas que le dan sentido.

LA VIDA COMO PUENTE

Aún tenemos esa admiración mutua. El amor muere cuando el aprecio hacia lo que representa muere. Esto es un tema de espíritu más que de afecto. Aquí está la conexión espíritu-alma. En este sentido soy bastante griego: separo cosas. Nos mató la cirrosis de la evasión. La reconstrucción de nuestras vidas no debe soltar la mano de nuestros recuerdos caminando en el jardín secreto de lo que supimos ser. No veo otro camino. Es una fe que no actúa, que confía en su pasado. No es tiempo de nutrir. Es tiempo de soñar un pasado.

El amor sufre cuando los involucrados no se realizan.

¿Será cierto eso de quedarse hasta el final? No lo sé. El folklor romántico latinoamericano es bastante piadoso en eso. Ni siquiera es cursi en un sentido estético. Tiene que ver mucho con la pobreza material. Yo soy más de corazones valientes. Se me dibuja la idea erigir la vida que siempre quise y que el resto de las cosas que quiero, en el camino, se va transformando hacia lo que deseo profundamente. Una de las aporías más comunes es el no pensar que entre el inicio y final de algo hay una transformación. Al obtener algo ya no se es él que lo quiso. Esta transformación no es voluntaria y no vale preocuparse. El destino es el camino dice oriente. Pero estas certezas como contradicen al corazón. Contradicen a la telenovela mexicana de la dicha y el llanto. El amor en los tiempos de escasez. Es lo que siento pero no es lo que quiero ser.
Como quisiera una especie de concentración monótona para llegar a la excelencia en algo y que ese tipo de atención me aísle de todo sub-contacto con esta herida de mi ser y que consciente e inconsciente la atraiga hacia las circunstancias de lo mejor de nuestras vidas y sentarnos en el tiempo para reírnos en la dicha de amarnos nuevamente.

No atraer, inspirar. Nuestra re-invención ya está en curso. Ya tenemos momentum. Vencimos sin que nos venciera la inercia que nos iba a llevar al punto final de nuestra historia. Ahora hay que construir, hay que asentar cambios. Insistir y esperar. Pero como quisiera haber tenido a Peterson un par de meses antes. En fin. Es sólo un punto y aparte.

Sentirla distante y lejana y al mismo tiempo ser consciente de que el mejor camino nunca es el fácil es mi condición ahora. Soy esa lucha de los semi-dioses. Como quisiera fatigar las posibilidades pero sé que ese desespero es cuando menos egoísta.
Vivir solo es lo que siempre quise y nunca perseguí. Es que así soy yo, estoy lleno de sub-identidades contradictorias que se enredan más cuando empiezo a pensar. Soy un desastre de la indecisión. Bueno ahora viviré solo, construiré mi templo, mi jardín secreto, mi parte del aire. Soy de los que de vez en cuando hacen muy mal las cosas. Cuando le propuse mudarnos hubiéramos fracasado. Gracias a ella no nos tiramos los platos de la decepción. Todo puede ser siempre peor. Me quedo con lo bueno: fuimos felices.

La mejor estrategia es la inconsciente, la que opera en subterfugiamente en nuestras decisiones. La que mientras estas construyendo tu vida influye en tu alrededor. Lo inconsciente es la certeza de nuestros deseos más profundos. Lo superficial es mentira, es hoja de viento. La inspiración es cuando el inconsciente ve o escucha.

La vida es el único puente hacia lo que queremos.

ELLA

Todo esto comenzó en ella.

Últimamente, sentía que el tiempo que nos veíamos era ausente para ella, como si en ese tiempo, ella pensara en todo lo que necesita hacer, en todo el tiempo perdido, y las demandas de sus circunstancias, y ante esas certezas que se le dibujan en mayúscula, pensar en otras cosas, en las posibilidades de nosotros sea mezquino, egoísta y desmerecido. Sentía eso en ella. Uno podía ser todo menos egoísta ahora. Y hablo de ambos. Y todo esto reafirmaba su voluntad de estar sola y tranquila. Claro que conocía bien su determinación, y esto era lo menos que esperaba de ella. Yo, leal a mí mismo, para bien o para mal, respete su determinación y cualquier giro hacia mí era ser egoísta. Claramente ella no se había buscado esto pero no era inocente. Era ansiosa, callada, irritable, con frecuencia del mal humor, de poca paciencia, insolente y a veces grosera e irracional. Son esas cosas que uno se calla y que empiezan a irritar cuando el tiempo nos empieza a estirar. La vida estira relaciones, las arruga, las dobla, y más vale que los elásticos y resortes estén fuertes. Esto es algo que sólo entiende en perspectiva: La vida no te da a elegir ciertas circunstancias y más vale que el buen tiempo haya sido útil para el mal tiempo. Ella había estado mucho tiempo callada de sentir. Anótale un poco mi incomprensión a eso.

Recuerdo que un chiste malo podía molestarla. Pero no era el chiste malo lo que la molestaba. Era lo impertinente del chiste malo en lugar de un abrazo. Pero yo no era vidente. Y hay que ser un poco vidente para amar en el tiempo. Sépase muy bien que una relación duradera empieza a desarrollar sextos sentidos de varias formas. Sutilezas que resultan de un profundo conocimiento de las virtudes y defectos de ambos creando un nuevo conjunto de virtudes y defectos.

Ahora desprecio con cierto agrado la frase: -necesito mi espacio. Me recuerda a mi estupidez. La vida va a invadir tu espacio de múltiples formas y a menos que quieras vivir en una caja vas a tener que aprender a lidiar con varias influencias e intervenciones. Eso es relacionarse, involucrarse, mezclarse, combinarse. Esta es la lección que ella me dio.

Le atraía mi enfoque sutil y diferente de las cosas. Mi intención de escribir sobre las cosas que suceden y esa diletancia que expreso en varios tópicos. Pero era solo eso: intenciones. Las intenciones afuera no funcionan y estoy trabajando en eso.
La separación de su hija fue tan grave que pasó desapercibida. Estamos ante una historia de cosas graves que pasan desapercibidas. Las cosas graves dan señales, las vemos y escogemos lidiar o no lidiar. Los dragones nos traen oro. La luz que viene de la herida es arte. Sino creamos esa luz desde nuestro caos, nuestros comienzos no serán nada nuevo.

Ella está muy bien y así quiero verla siempre, iluminada. Cocina muy bien y sólo por placer. Para ella un elemento de cocina era una estética, no una utilidad.

Puso barreras y muchas, era la forma en que expresaba su insatisfacción personal, pero al mismo tiempo amaba y se exigía. Barreras como su tensión anímica, su rigidez, su silencio, su fragilidad anímica y sus celos. Estuvo mucho tiempo tensa entre amar y estar cerca de su hija. Lo vivía y quizá no lo sabía cómo para contármelo. La vida te empuja a moverte tarde o temprano cuando estas cosas se condensan. No necesitas saberlo. Vivir algo no implica saberlo. De hecho saberlo tampoco garantiza nada, igual se vive.

NOSOTROS

Lo único claro es que seguir juntos nos hubiera llevado a otra derrota. Nos aferramos y nada iba cambiar porque nosotros no estábamos cambiando. Los cambios necesitan de actitud, aprendizaje y tiempo. Sin saber el cómo no se llega muy lejos. El tiempo en la vida no se mide en meses o años, sino en recuerdos, vivencias y deseos y como estos van cambiando conforme la vida cambia. El tiempo del caos ya está pasando. El tiempo de ella está comenzando y se lleva mucha de mi impronta y eso me deja feliz. Es bello que te recuerden por la altura de tus ideas. Mi tiempo tiene otra velocidad, aún no la percibo, pero se está moviendo, al menos mentalmente. Pero no se trata de cambiar los pensamientos sino de sentir que esos pensamientos están haciendo efecto. El corazón es atemporal. Ahora no es posible hablar de un nosotros, sino de que ambos tiempos van a gestarse hacia sus propios centros. Nuestros tiempos se separan porque cuando estuvieron juntos no fue nuestro tiempo. Todo está cambiando, por un lado el tiempo que tiende a esclarecerlo todo y en la otra línea, los sentimientos y sus incertidumbres, dos líneas paralelas que sortea nuestra bella contradicción romántica. Fuimos. En el fondo aun queremos seguir siendo, y por eso hacemos cosas todo el tiempo. Pero no es posible sin respetar todos los capítulos. Si es que hay más temporadas será porque hicimos algunas cosas bien, si no, es porque el tiempo nos ve en caminos diferentes. Es como cuando una serie no logra continuar. La gente no ve suficiente belleza en la historia. Somos así. Vibramos con cada historia de amantes imperfectos y frágiles que se enfrentan a sus insuficiencias y aun sabiendo que tienen todo a perder apuestan por el amor. Y esa es lo que ama la gente, y la gente somos nosotros dos, y eso sólo se cristalizara con el tiempo. Sospecho, por la consecución de lo pasado, que no habrá más temporadas.

FIN

Esta bastante claro ahora y ella se dio cuenta primero. Este era el amor al que uno se aferra y que nos hace madurar. Había cosas indisolubles entre nosotros, y aunque pudiéramos cambiar en el tiempo, hay cambios que deben suceder solos. Quizá lo que nos unía era demasiado irracional. Lo bello del amor es su toque irracional. No estoy de acuerdo con nuestras diferencias, todas ellas se pueden repensar, pero a todos sus reclamos, y a todas nuestras virtudes nos estaba faltando una cosa, lo más importante, eso que tuvimos al comienzo, la certeza de habernos encontrado para estar juntos como un absoluto. Ya no es así. Lo perdimos. Estamos así debido a ciertas razones. A esos silencios que dicen más de lo que callan, a esas irritancias, a las opiniones y las intolerancias de los espacios comunes y todo esto siempre es lo primero en aparecer, porque el corazón cae último. La mente se aclara con el tiempo, al corazón le toca un poco después.

Lo primero que se asomó entre nosotros y lo callamos fue un tipo de frustración individual, de significado. No se debe callar lo imposible. Se debe ventilarlo. Comenzar cierta iniciativa hacia él.

No es que nuestros tiempos no sean los mismos, no, ambos estamos en la época de vindicar nuestra vida, ambos queremos ser mejores y estamos evolucionando. Es sólo que no parece haber ya nada afuera. Lo perdimos. Lo perdimos tiempo atrás cuando dejamos de regar nuestras flores ciegos del desdén de nuestras apatías. Ahora esta es mi claridad: aferrarse es forzar, forzar trae fricción, la fricción nos frena.

¿Tiempo perdido? De ninguna manera. Aprendí sobre nuestra fragilidad, sobre las preguntas incomodas, sobre lo que vale en la vida.

Este fin no es típico. Carece de languideces humanas. Está más cerca de la imposibilidad tiempo-amor que nos hace vivir de lleno cada espacio tiempo de nuestra vida. Es esa fragilidad que nos da significado y ganas de seguir.

 

Divorce, 2017 HBO

divorce_hbo

-Ya lo hice una vez y no funcionó.
-Y no piensas que las segundas veces son también importantes, por lo que aprendimos y porque ya no hay muchas reglas.

T3E02

Comienza como comienzan todas las separaciones: momentos de nulidad, conversaciones que empiezan a ensordecer, nada de qué hablar y esa picazón que irrita hasta enrojecer cuando dejas de soportar lo que antes callabas. Claro, hay un poco más en esta magnífica serie producida por Sarah Jessica Parker (2017 HBO). Un desgaste, una infidelidad como excusa, una brecha que aumenta y un matrimonio que se da las espaldas. Lo normal. Un círculo social que también esconde sus perlas. Un matrimonio (Tom y Dane) que vivía de sus mentiras, se creaban sus propios personajes y sus propias formas tan auténticamente artificiales, pero cuando las abandonaban, cuando ya nadie les ve, bebían y cocinaban compulsivamente para explosionar ante cualquier fricción. Sexo rápido, frustración y esa incertidumbre que empieza a la edad en que se han cumplido casi todos los roles sociales y se empieza a sospechar del divorcio como estafa de un nuevo comienzo. Si uno no cambia no hay cambios. Desde la temporada 2 empiezan a aparecer débiles signos de que a pesar de todo, y muy a pesar de todo, no se lo creen.  Altibajos laborales, relacionamientos apresurados, miradas que preguntan.

Ella, Francés, soñadora, o realista para ella misma, que es lo mismo, se desencanta de esa libertad que hace que las cosas que importen sean de usar y botar. Y va por ahí cuestionando desde su experiencia como giran las decisiones de los otros. No discute. Observa y se mete en problemas. El, Robert, simple, padre, empieza a darse cuenta de que lo que está comenzando no es un comienzo. Todo parece perfecto: casarse nuevamente, un bebe, y en medio año. Cuando es demasiado perfecto algo está mal. Los años te enseñan eso. Sospecha de esa dicha repentina, ya está en el camino de la duda. Y aparecen esas miradas entre ellos. Hay algo ahí, como hay algo que separa los puntos suspensivos de los finales, y que sólo las malas decisiones y los egos terminan por acabar lo que no ha acabado aún. Porque la vida se encarga de mostrar esas etiquetas del pasado. Ya nadie puede decir que  no lo sabía. En la vida lo sabemos, pero no encaramos. Preferimos no pensar. Las malas decisiones suelen facturarse en el ejercicio del siguiente período. Y de eso se trata esta historia. De que las dudas que nos van separando se van esclareciendo en el tiempo y que no vale la pena acelerar esos capítulos. Y que el corazón es atemporal y que esa es precisamente nuestra bella contradicción romántica: El Orden del Tiempo y el Caos del Corazón.

 

Seguiré hasta el final de la serie y los actualizo.