La Reconstrucción Final del Mundo

Justo antes de morir, que es cuando se comprende todo, es cuando se regresa al principio.

Mes: diciembre, 2012

De la Observación Ambulante

Me invade una prescripción psicológica en este esparcimiento de almas sin espíritu que es lo que constituye el parque de lo inmediato. Dicha prescripción me revela en distracción metafísica, cuando no en extravío existencial, la represión transeúnte de estos planos de atención orbital que es lo que llamamos lugar común.

En los perímetros de esta itinerancia informe naufragan diferentes pesos existenciales.

Hay de los que rumian su circunstancia, los que duermen su sensibilidad mirando la congelada distracción de su desgracia cómoda, almas centrípetas que barajan realidades e interpretaciones paralelas. Hay miradas indefinidas para lo cual todo puede ser la inauguración de su atención, todo es misterioso e inacabado. Hay entusiasmos salientes que conciben la gloria de un día más sin percibir que cada día es el consuelo piadoso de ser un día menos.

Hay también y en menor número, almas cargadas del tiempo, almas que se dejan indefinir en sus pupilas vacías e internas. Te sostienen la mirada como testaferros de horrores vencidos, intensos y humanos. Miradas que intimidan mi observancia banal.

Ningún parque ha de tener distracciones a no ser por las temáticas.

Hay incursiones que en su decepción crónica y miserable desaprueban toda frontera de su desdén.  Hay sensibilidades que deambulan como viendo los corazones de todas las existencias ambulantes, minorías rústicas que arrastran heridas profundas que jamás cicatrizaron por el desconcierto de su presente continuo y perpetuo. Son almas limpias por su incapacidad de angustia. Conciencias automáticas que le dan sentido al movimiento oculto de su inercia.

Hay existencias  que  están en pie por el sólo efecto de su estado fisiológico, sin el temor de conseguir un propósito humano, denotan seriedad para lo que les fue conferido. Para el imperio de su atención son su propia elite. Incapaces de contemplar un cielo existencial, se distraen y ríen ante cualquier vicisitud ocular.

Oh fauna inconjunta que usufructúa mi desdoblamiento!.

Hay inocencias que en el juego de armar de la edad han sido enajenadas desde la consciencia. Un sentimiento filial conspira a manera de refugio en el peso vulgar de vivir descubriendo la maldad arcana que nos reina. Plebe y víctima que llena el vacío de una aglomeración vacía.

Somos siervos ante diferentes pastores, el mío quizá es una misteriosa inteligencia sensorial.

 

COLOFON

Para el poeta, cuya ciencia verbal insospecha su sensibilidad, toda estética ha de nacer de ese puente  espiritual curvo que viaja de la sensibilidad a la emoción. Sin embargo, no ha de pensarse que una simple existencia ambulante ha de ser ajena a tal milagro, todos sentimos y todos nos emocionamos, la diferencia es que no todos verbalizamos el milagro de esta curva espiritual que inmortalizamos, y cuya sola vida prescinde ya de su origen en la sensación y de su fin en la emoción.

 

Itinerancia en Observación

Ica, 24 de Noviembre de 2012

No todas las ciudades son eternamente bellas a sus artistas. Un filtro sagrado y cuidadoso opera  conjuros íntimos en ese  juego de sombras del alma que es la sensibilidad; y el milagro se acepta, y la belleza se escapa. Pero la cuna es madre, y hay contornos que menoscaban nacimientos antes de concebirlos. Y el artista nace bastardo -como ha de ser siempre si éste es verdadero-, y no por obra de la realidad, sino precisamente por el vacío de ésta.

Nada que una fina observación sensorial y algunas luces verbales no puedan engrandecer.

Entreveo una desolación espacial. Afanes modernos maculados de esa profunda polución que es la ausencia del tiempo.

Todo pueblo merece y desprecia a sus artistas.

Escrúpulos estéticos ambientan la ciudad. Su alma es vaga, -y no por la rara vez pensada coloración espiritual que se ausenta- sino por lo absurdo que es para el tiempo este defecto que es la aglomeración.

Su tristeza es causa y efecto.

Pero la condición estética es unilateral y bastan sólo simulacros de luces y sombras espirituales para ejercitar al alma perdida y atenta.

Me desgracio en esta bajeza de juicio.

San Clemente, 24 de Noviembre del 2012

Reviso beldades con disciplina en estos intersticios de paso asépticos. Entreveo vestigios no de pobreza, sino de un improviso plástico y enajenado en estos desiertos que siempre serán desiertos.

Me compruebo inclemente ante esta miseria que, ante cierta elevación espiritual, no devela más que una justicia críptica. Patético y vulgar es culparse de un destino sin inflexiones, consolarse en tus sobras espirituales; lo superior es la abstención porque toda inacción es superior a lo inútil.

La expatriación ha de ser  mi asunción.

Huancavelica, 26 de Noviembre del 2012

Sospecho que el contacto con la naturaleza prescribe al hombre andino como afable, atento, facundo y directo, hombre cuya naturaleza íntima y mínima será opacada por una importuna modernidad que improvisa una vulgar elegía al consumo.

Y entreveo al alma del hombre costeño, parco y desértico.

Admito algunas miradas vacías, pero al menos sus necesidades no están destrozadas por el progreso. Hay miradas solemnes detrás de esa pulcritud de sus atávicas fiestas. Humildad y asepsia elegante.

La solemnidad, como cierta gracia de la dignidad, tamiza a estos pueblos maltratados por la historia, nuestra historia de vejaciones culturales que han olvidado virgen a cierta humanidad. Sobras de un espíritu que no alcanza a imponerse pero que se preserva solemne y vejado.

Y esas evocaciones orientales en un lúgubre comedero. Verdaderos imperios a las antípodas de estas montañas.

Temo lo que haga la modernidad por aquí.

Siento que aquí todo es despacio y que el tiempo fue meditado a partir de su movimiento.

Testimonio las brillantes y peregrinas discusiones con la señora Crisálida. Solitaria mujer de incansable vida y de historia acremente y arrebatada. Religiosa incólume que no por eso ensordecía ante las herejías disidentes de mi misticismo verbal.

Recogíamos atención como dos ministros teocratizando las mundaniedades de ese azar que es el existir en el Perú.

Placer dialectico que acababa las horas.

Supe que la incursión poética siempre trae algunos dividendos: Lluvia y banda en un tercer día connubial. Me indicaron pobreza y vislumbro algarabía y atención en lugares que no se explican en economía, y a los que no llegan las crisis ni los fines del mundo.

No puedo más que encresparme ante este folklor de mi infancia. Infancia que este pobre y trajinado aventurero desventurado lleva aún. Folklor – o estética viva- que sacia mi alma perdida.

La modernidad condenará a estas razas, abolirá la parsimonia y la afabilidad de estas tierras, y la bucólica alma se perderá en su mirada interna.

Jauja, 28 de Noviembre del 2012

No sin una atenta observación percibo al hombre rústico y camponés como facundo, afable y feliz –con esa felicidad digna del no comprender-. Al otro lado está el emprendedor pueblerino, el devoto de lo urbano, el imitador cuya desconfianza revela ese cerco interior de una identidad nublada, de una devoción a lo moderno que fundamenta el egoísmo del que nunca tuvo.

Hay mas pisos temperamentales en esta pequeña fauna cultural, pero todo parece haberse invadido de un prospecto moral que los uniforma en un folklor al menos abriga sus corazones de la enajenación. Concentro mi preocupación en el despojo que esta raza sufre en toda su literatura visual. Infame exclusión de su propio biotipo en todas sus dimensiones. Esta carencia arquetípica injusta la formación de la identidad y el entendimiento en los estadios tempranos de consciencia.

Pero toda esta propaganda del biotipo blanco no es perpetración de elevadas castas, sino de una alineación profunda a lo capitalino, en donde la minoría blanca referencia prosperidad. Hay una inconsciencia en la transmisión de este visual. Lo ominoso es que esta disparidad acaba identificando y cumpliendo su ansiedad aspiracional: el consumo inmediato. Esta disparidad neocolonialista sólo ha de ser combatida con una educación revolucionaria, que como tal, plantea la transformación en la formación de la consciencia local, regional, nacional y continental. Sin una educación que no plante simientes de virtud cultural y regional, y sin caer en la ceguera del nacionalismo, no habrá una nueva luz al amanecer de estos pueblos.