Cultura y Desarrollo

Una crítica_educativa, por  Luis Daniel 

Solía decir Armando Robles Godoy (1) que la educación no es cultura. Tenía razón, los perros pueden ser educados y el servilismo también. Educación no es sinónimo de cultura, y sólo la cultura desarrolla al ser humano.

La educación es un producto de la cultura, pero ésta va mas allá de la educación, la cultura esla manifestación de todo el compendio creativo de un grupo humano, tanto material (arte, agricultura, ciencia, etc.) como inmaterial (ideas y conceptos abstractos, mitos, organizaciones, etc). Todo lo que no es naturaleza es “culturaleza”, decía también el maestro Robles Godoy.

Todo acto de creación es ante todo una transformación del espacio-mundo. Crear algo es transformar la realidad, es ejercer la facultad histórica de ser humano como ser inacabado (2). El ser humano ejerce su capacidad transformadora por medio de la creación y este es su principal acto cultural. Dicho de otro modo : La cultura se convierte en el acto de transformación por excelencia del ser humano.

A partir de esta visión transformadora y revolucionaria de la cultura nacen muchas cuestiones a criticar. Ocupémonos aquí de la relación educativa : la gran mayoría de instituciones educativas nos venden el “slogan” barato de que educarse es adaptarse al mundo, el éxito es adaptarse y/o prepararse a un mundo cada vez mas cambiante. Vemos que hasta el mismo pensamiento dominante educacional es consciente de que el mundo está en entera transformación, y sin embargo no son conscientes de que el ser humano no se desarrolla adaptándose. No son conscientes que enseñar a obedecer y a adaptarse es ir en contra de la propia cultura y contra toda coherencia. No son conscientes que el adaptarse elimina no sólo la coherencia sino que dificulta toda posibilidad colectiva de construir su propia identidad. No saben que adaptarse no es desarrollarse. No saben que adaptarse es inhibir cualquier facultad de transformación.

El problema es que estas instituciones no son bancarias, ni comerciales, son educativas.

Al adaptarse nos mecanizamos, nos alienamos, nos convertimos en seres culturalmente inanimados.

La respuesta a esta diametral ignorancia está en algunas viejas ideas monetaristas : el capitalismo o darwinismo social pregona la supervivencia del que se adapta al mercado, no del ser humano mas íntegro y con valores, sino del mas fuerte, el mas preparado, el mas adaptado. Los seres humanos que se desgastan en esta difícil carrera pierden desapercibidamente su capacidad de desarrollarse (3). Están en la búsqueda inerte de adaptarse a su medio o “morir”.

Adaptarse o transformar

El proceso de transformación como una relación continua de acción – reflexión, materia – pensamiento y viceversa forma una visión críticade la realidad que no sólo permite adaptarse, sino que además, generar un proceso de cambio individual y colectivo. Hasta aquí, una pequeña introducción a la dialéctica marxista, sin embargo regresemos al tema educativo.

Formar seres humanos que no sólo se adapten al mundo, sino que ejerzan sus facultades culturales en la transformación de su propio escenario de vida es imperante en un proceso de desarrollo. La transformación trae libertad, creatividad y actitud en contraposición con la adaptación que trae control, mecanicismo y alienación.

No podremos desarrollarnos hasta que no tengamos una educación transformadora, dialógica y problematizadora; Freiriana si nominamos la doctrina; porque está formará seres humanos nuevos, críticos de su realidad y dispuestos culturalmente a transformarla. Este proceso es lo que Paulo Freire llamó la “liberación del oprimido”, un oprimido al que se le mostró que su propia lucha por adaptarse era precisamente su des-humanización, es decir, su animalización darwinista por sobrevivir.

Debemos criticar el “sloganismo” de la adaptación servilista educacional concentrada principalmente en las carreras superiores y técnicas, y exigir una educación real a escala humana, no sólo porque aquella imposibilita todo desarrollo, sino porque en lo profundo del ser nos animaliza. La carrera por adaptarse inhibe nuestras facultades más humanas como pensar, entender, participar, colaborar, sentir afecto, etc. .

Es virtud de los animales adaptarse, de los hombres transformar.

Las mentes del sub-desarrollo

Una persona adaptada -al sub-desarrollo- no cuenta con claros elementos de juicio, esta todo el tiempo proclive a la engañosa “doxa” de los profesionales de la opinión, es incapaz de cohesionar las experiencias propias y ajenas para formarse una interpretación de algún acontecimiento. Sufren alteraciones en su percepción y no son capaces de enfocar su atención y concentrarse en algo sin experimentar dispersión. Son inmediatos, accidentales, prácticos y simplistas, y no pueden diferenciar los asuntos de verdadera relevancia. No pueden llegar a relacionar muchas cosas y a menudo son inconsecuentes y sufren alteraciones emotivas poco profundas. Los adaptados siempre necesitaran que alguien piense por ellos.

Estas carencias propias del sub-desarrollo no son producto de diferencias cuantitativas en educación y circunstancias, sino de diferencias altamente cualitativas.

(1)Armando Robles Godoy. Nueva York, 1923 – Lima, 2010. Escritor, cineasta y pensador peruano.

(2)Paulo Freire, “La pedagogia del oprimido”, Rio de Janeiro, Paz e Terra, 1987

(3)Basándonos en las necesidades a escala humana de Manfred Max Neef, es posible que el ser humano experimente un desarrollo a partir de su crecimiento económico adaptativo, pero llegado un momento no podrá desarrollarse mas sin sacrificar su crecimiento económico, el cual difícilmente sacrificará, y tal estancamiento sumado a la desigualdad generada -puesto que partimos de una adaptación educativa comprada, la cual por supuesto no pueden pagar todos- se convierte en un decrecimiento de la calidad de vida, entiéndase violencia a partir de la desigualdad, inhibición de las facultades artísticas y creativas, banalización de los sentimientos, vida moderna y stress versus salud.