La ruina inconclusa


Un monólogo_interior, por Luis Daniel

Sí, otra vez llegando a casa, solitario. Cansado y gastado, anímicamente y mentalmente. En fin, ¿todo esta bien o todo esta mal?, no sé, pero algo anda donde no debe. Noches como esta son las náuseas de mi biografía. Curiosamente, si escribo mi biografía, contaré todas las noches que tuve así.

Lo peor son los domingos.

Con esa angustia de seguir paso a paso y convertirme en una especie de ruina inconclusa. Si, eso es : algo indefinido, con un propósito inacabado, con todo el vestigio del tiempo pero sin grandeza o al menos sin grandeza para mi. Estoy derrumbándome sin saber que se supone que debería ser. Quizás todo sea mas fácil si tuviera alguien a mi lado, o ¿sería peor?, ¿quién sabe?. Será mejor apartarme un poco de todo esto, desintoxicarme un poco, recuperar cierta lucidez. Las drogas no son para idiotas, pero esto ya es mucho desorden. Siempre fuí así, detestaba lo que se enseñoreaba en las facultades, solo amaba mi rincón y mis libros, ahora detesto ver el mundo adulterado por tanta superficialidad y drogas, y es que ¿ nadie se toma en serio las circunstancias ?. ¿Hacia donde va el arte si ya no nos preocupamos de nada ?. Indignante ver la simpleza y superficialidad de algunas muestras.

Bueno, algo hice bien : le dije a ese snobista que la individualización -ese legado de colonos y democracias capitalistas – agrietó profundamente nuestra ya desigual post-latifundista e incipiente sociedad.Y él con su alturado lenguaje predicando el progresismo comunicativo.

-Ándate a la mierda !, si estamos cultivando almas des-habitadas!. Ah, y eso de hablar de arte sin un trago no es para mí. Esta bueno eso de emborracharse en lugares así. Me merecían.

Estas resacas existenciales me abruman. Tengo que salir.

Al día siguiente y mochila en mano, compró el primer boleto hacia el interior. No se despidió de nadie, pues no quería oír ningún indicio de afecto. Ni siquiera de ella a la había hecho quedar mal en aquella galería. Ni siquiera quería escuchar su silencio, de callar lo que él no callaría.