Al margen hay sitio

Una reflexión_cultural, por Luis Daniel 

Esa zona bastante grande de la sociedad, que nunca he sabido por qué se denomina “margen”, cuando en verdad ocupa casi toda la página

Ernesto Sábato – Heterodoxia (1953)
No es ningún secreto que lo que llamamos marginal ocupa realmente casi toda la página. Es ahí donde ocurre casi todo. En un sentido general, la burguesía medianamente acomodada nunca ha sabido representar la cultura de ningún país; particularmente habrá aburguesados de cajón y guitarra, habrá también estudiosos de musicología y gastronomía, habrá de todo, desde grandes hacendados criadores de caballos de paso hasta productores de pisco, sin embargo, lo que sucede es que este sector acomodado, dueño de cierta cultura típica, son los que realmente deberían ser marginales. Lo típico, lo escencial, lo que nunca pasa de moda está siempre en los sectores mas humildes del pueblo y esta es siempre mayoría.

¿Cuántos hemos comido gato ya ?.

Si revisamos lo que sucede en la sierra esta exhortación se hace aún mas obvia. El Perú vende turísticamente un patrimonio cultural forjado a partir de la vida de pueblos que consideramos marginales. Esto no es justo porque los marginalizamos internamente, pero hacia afuera los mostramos como la escencia de lo nuestro. Para nosotros ellos son ignorantes, indígenas y cuidadanos de segunda clase -¿Alan Garcia dixit ?.

La gastronomía y la cumbia pasaron de ser atributos meramente marginales a ser populares y aún mas, pasaron a ser consumidos por sectores acomodados. ¿Moda, cirncunstancias o identidad ?. Es probable que tal hábito social haya comenzado como casi todo : moda, sin embargo hay cierta identidad que se esta asentando. Lo hipócrita es que antes daba verguenza si te habías comido un cebiche en el mercado, ahora, si esta bueno, no importa si te lo comes agachadito.

Entonces, ¿en donde quedó el burgués, el profesional?. ¿Cuál debería ser su papel en esta ecuación cultural ?. Para comenzar, la clase media -impulsora del pueblo- debería crear el espacio para el consumo real de nuestra propia cultura. Siendo este sector culturalmente marginal pero con mayor capacidad de consumo podría crear reglas para un espacio mas popular, por ejemplo :

Me gustaría irme a Larcomar y tomarme el mismo pisco que en el Queirolo, y al mismo precio.

La difusión tambien es importante, una familia acomodada de San Isidro bien puede confundirse con su similar social de São Paulo, ambas culturalmente huérfanas adoptan fácilmente toda clase de influencias foráneas. Pero si en cambio, la nuestra cultiva su identidad y viaja -pues su acceso es mayor- mejoraría enormemente la deteriorada imagen exterior de nuestro país. No digo que esto no suecede, pero no es habitual.

Hasta aquí esta claro, lo inmaterial, la cultura, la tradición de nuestro pueblo esta en los sectores humildes, viene y se forja en los sectores mal llamados marginales. Pero ¿que pasa cuando estos sectores se somenten a literatura barata, contenido basura, consumo y creación de necesidades visuales sin importancia?. Sucede que cuando este tipo de información es mayor que la educativa la expresión artística se degrada y surgen expresiones de contenido y estética pobre, que son aceptadas y consumidas porque son populares, pero de contenido decadente.

¿Qué han hecho nuestros ministerios de la cultura del hombre medio ?. Casi nada. Esto esta pasando por ejemplo con nuestra música regional, y esto no es un atributo propio del Perú, pasa en muchos otros lugares también.

Tampoco quiero decir que toda mezcla, evolución o tendencia degrade siempre la raíz, no es lo mismo por ejemplo la cumbia actual, la cumbia villera o el pagode, que Novalima, The Gotan Project o Bossacucanova. Estas tres últimas nacen de la sensibilidad estética de lo tradicional con nuevo aires; aquí el papel del artista fue esencial porque abrió puertas que antes estaban cerradas a lo popular.

El artista, venga del sector que venga es un ser esteticamente sensible y esa sensibilidad lo guía por los insospechados caminos de su arte en busca de su propia raíz. Raíz que como toda, está siempre enterrada. Huye de lo vulgar y lo superficial como de la peste, busca sonidos nuevos, si son vírgenes mejor. Tiene en claro que lo popular es decadente, revisa el pasado en busca de algo estéticamente auténtico. Tiene la misión de orientar por el mejor camino este manantial que llamamos cultura popular.

Los sectores “ex-marginales” no sólo son los protagonistas del acontecer de un país sino que por último, son el dolor de cabeza de sus gobiernos. Por eso, comencemos la inclusión y dejemos de lado la palabra “marginal” y todos sus derivados. Donde haya algo marginal incluyámoslo que “Al fondo hay sitio”. Porque de lo contrario, si lo nuestro es marginar, y como van las cosas, nosotros seremos los marginales (habla Ollanta, habla Keiko). O lo que es peor, nos quedaremos sin identidad.