La Reconstrucción Final del Mundo

Justo antes de morir, que es cuando se comprende todo, es cuando se regresa al principio.

FELICIDAD

Una teoría

Primero, distinguirla claramente de cualquier estado de bienestar o satisfacción, resultado de un espíritu que se ocupa en lo exterior, de voluntades que operan en forma centrífuga. El individuo, ya sea empresario, activista, o caudillo, concentra toda su actividad mental en un constante anhelo hacia lo exterior. Por el contrario, el hallazgo intimo es el resultado de una voluntad centrípeta, una volcadura espiritual hacia lo interior. La primera riqueza interior es el instrospecto que la albergará: el alma, aparato nervioso del espíritu. Una vez aclarada esta distinción, se debe procurar una vida feliz a partir de una búsqueda inteligente del placer (Epicuro), eludiendo relativamente al dolor sin caer en el vicio de no vivir (M. Fernández), y es en este camino donde el espíritu debe hacer del Arte y la Ciencia su mas noble alimento.

Huelga decir el fracaso de encarar tal desafío en búsquedas exteriores. Fama, éxito, reconocimiento, prosperidad suelen anticipar célebres suicidios.

Ciertamente este estado espiritual no es plebeyo. Sólo los perros mueven la cola.

 

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TEORÍA ESTÉTICA GENERAL DEL ARTE Y DEL AMOR

  

PROFESIÓN Y VOCACIÓN

  

GOBIERNO DEL AMOR

I

Como cualquiera de las pocas cosas que importan en la vida, el amor romántico, azar de la felicidad, ha de merecer una teoría de su cuidado; sin embargo, la naturaleza de los hechos comunes es tal, que poco se sabe de los asuntos de importancia, y poco se sabrá.

Desde la atención que va la pasión, y de ésta a la voluntad, los seres poco entienden lo que viven. Vivir y sentir no es entender. Ser feliz es ignorar, y el olvido una vigencia. En lo común, la inmediatez de lo sensible superpone, cuando no a oculta, a la razón. No me ocupa dirimir sobre las operaciones sentimentales, que es propósito del arte y la expresión artesanal, sino presentar algunos trazos de la inteligencia al cuidado del sentimiento romántico, tan susceptible y particular, frente a otros sentimientos, que erróneamente calificamos como amor. La palabra amor no es más que un comodín de muchos sentimientos de diferente naturaleza e intensidad.

La pasión es absoluta, une y entrega, la razón es relativa, asocia y pondera.

El ímpetu pasional se opone al proceso lógico, cuando no lo subordina; sin embargo, esta tendencia es sólo cultural, y por tanto ajena y débil para razonadores y seres de espíritu. El propósito de amar, si es que existe tal propósito, es establecer una precisa combinación de razón y pasión, un equilibrio sumamente inestable, y de ahí su cuidado, que entregue al espíritu, la dicha y el placer de brillar en la existencia y en el tiempo, y de establecer un ritmo natural en la orientación de las voluntades. Ambas, razón y pasión, se garantizan circularmente: el erotismo, o la poesía del acto amoroso, no es más que el delicioso fruto de una fértil imaginación; y la civilización, un breve ejemplo de complejos procesos donde los hombres de ciencia se apasionan por sus creencias.

Por ser complementarias y opuestas, mente y corazón se interiorizan en los amantes. La intensidad en la entrega y la sorpresa, leña de toda pasión, contrasta en el tiempo con la mesura y clarividencia, que ordena, lo que en desorden amamos. Como piedras preciosas que el artesano colecta y transforma en ornamento. La rutina es sólo la frontera que atenta a la incertidumbre, en un desplazamiento que va desde la magia a lo predecible, de la pasión a la razón. Fluctuaciones que una mente sensible debe encargarse de Misteriorizar.

Estipular las razones de amar es un error del bienestar. La inteligencia debe ocuparse de educar a la voluntad, y no de mapas o recetas.

Una equilibrada secuencia de eventos, donde la inteligencia de los amantes, entone, como parte de una disonancia y una armonía, su danza alrededor de su otro centro, en atracción y repulsión, como las fuerzas que mantienen al universo en movimiento; una comunión intima entre las medidas justas y la entrega, entre el cuidado y la usurpación, entre la fantasía y la sexualidad primate, entre la sorpresa y la seguridad, y entre todas las indefiniciones y sus opuestos que vivimos sin entender, en fin, un intento estético de volver, a través de la creatividad, a la emoción pura y dirigida.
No hay reglas por que no hay una teoría, como en todo lo humano, pero si pensamientos profundos y postulados estéticos. Macedonio Fernández sostenía que el placer insípido es el resultado de la satisfacción inmediata del deseo. Tal vez aquí el grial del amor romántico: su grandeza y su caída: la desazón de la satisfacción segura. La seguridad, tan ansiada al amar, conspira en su contra: es el objeto que al aparecer elimina el deseo que se le atribuye. El placer necesita de cierta angustia, y es proporcional a la misma. A la dicha se llega por el camino de la desdicha.

II

Busquemos la felicidad y no el bienestar.

La comodidad es un estado del alma externo, relacionado a la satisfacción humana de ciertas necesidades que la vida material demanda, y es lo que queda cuando se olvida que la sustancia de la vida sólo son ficciones: que un buen numero de recuerdos, tormentos, anhelos y proyectos nos levantan de la cama, y que frente a realidad ficticia, la única, el bienestar no puede intervenir. Huelga describir la calamidad de enfrentarse a la ficción de vivir por el lado del bienestar. Todo bienestar es hacia afuera, centrífugo. Sólo los conocedores de su propia ficción saben que la felicidad es interior, centrípeta, y que se llega por un estado de ensimismamiento que, por medio de la libertad intima, y los estados de excitación espiritual, se cultiva de un modo mas o menos ordenado.

No cometamos el error del conocimiento, y la aplicación de modelos a un teoría inexistente de la vida, saber es perder el encanto de la aparición, de la epifanía; el conocimiento debe perpetuarse en una reinvención de ciertos modos de pensar y de actuar, como el hecho de escoger un nuevo vino, y de mirar a tu mujer y decirle que la belleza no tiene que ver con el conocimiento. La ignorancia y la inteligencia son las mejores amigas del amor, síganlas a pesar de la vida material.

Existe en materia romántica un abuso del bienestar, y es lo mejor que pueden conseguir la mayoría de seres ajenos a si mismos.

III

La vida es un proceso involuntario lleno de decisiones.

La vida en general, por ser involuntaria, ofrece menos que escoger que cualquier otra cosa; azar que se esmera especialmente en materia romántica, y que, por ser inesperado, como la vida, y ajeno a la pulsión voluntaria, merece cierto rigor en el pensamiento, y cuidado en el ejercicio. Abandonarnos fall in love, es el buen camino que propone este genero literario, pero es insuficiente, si se conoce que el terreno afectivo, intenso e infinito, es limitado. Nada más desmotivador para la poesía que el conseguir lo que deseamos. Nada más estéril, que la pereza espiritual de la comodidad. Gastemos el tiempo, que por lo demás, de todas formas transcurre, en una adecuada política de mínimos y de riesgos que sólo lo impredecible otorga, y que sólo la literatura, como representación estética del pensamiento, puede crear, sobre las piedras preciosas de la pasión.

Por lo demás no hay camino, ni receta, ni certeza; y es así que es bello e inútil, como todo lo humano.

No tengo culpa
Vivo y siento
Y todo se lo lleva el tiempo
Respiro sentimientos
Pierdo el recuerdo
Soy el tiempo.

IV

Ritmo Natural

La metáfora visual de Barthes (Cómo vivir juntos, Roland Barthes p. 52) es perfecta: una madre y un niño camina en la acera, la madre tiene el poder y conserva el ritmo, el niño debe apresurar el paso, su andar es débil y acelerado, sometido a la dependencia maternal, mal vive su viaje.

Sintonizar dos fluentes de voluntades mas o menos libres implica que los amantes se propongan, ante todo, ser fieles a si mismos, y esto, desde el nacimiento de la pasión, ya puede ser ambicioso, pues la presentación del amante suele ser su propia propaganda. El relacionamiento, aunque no quiera, comporta una ética de la distancia, es decir, una visión autentica del ritmo natural del amante. Toda gravitación no puede ser absoluta, como las fuerzas que gobiernan el universo. Para cada fuerza de atracción debe existir una política del escrúpulo, un reparo que nos desvíe del camino de la seguridad y el confort.

El ritmo natural de la vida es como el estilo natural de la escritura, se obtiene después de un riguroso ejercicio de limpieza y síntesis. Los hombres aprenden el rigor de las disciplinas estéticas para poder crear la dramatización, y lo que hacen es volver al drama irresoluto que viven los hombres que viven, el cual es tal vez, su propio drama. Sólo finge quien sabe.

El tiempo es el amante de los amantes, la caricia de la dicha en los días que serán los días; y con esto no estoy diciendo más que todo es movimiento; inútil es poseer lo que esta en movimiento, como inútil y bella es la tristeza de volver a la infancia perdida. La atención debe concentrarse en la perturbación de la voluntad, que es el punto exacto donde los amantes llegan al equilibrio del no querer nada, esta vacancia de la voluntad debe ser perturbada por otro deseo, por una reserva útil fruto de la riqueza interior. Ante la perturbación, el amante quiere volver a experimentar la energía, y opta por el estado de vacancia sin ausencia, sin dolor. Necesitamos, los amantes, percibir los signos de las primeras perturbaciones al ritmo natural de ser fiel a si mismo, esto me lleva a la aporía inicial: ¿existe en el amante la posibilidad de poder llegar a su ritmo natural? No veo la posibilidad de ni si quiera llegar a ciertos rasgos de autenticidad en estas enajenaciones de conglomerados. Se debe entender la cesación del deseo no como un abandono de la voluntad, sino como el final de una práctica de vida, un luto sin drama, pues la devoción ha cesado sin que el amante se haya ido.

Hay que sacar al fantasma de uno mismo siempre que se asoma, nuestra naturaleza dual define dos estados que los griegos conocían muy bien: dypsychia, estado de disociación en incongruencia, el alma dividida en dos, indecisión, hepsychia, estado integro y congruencia con uno mismo, carencia de responsabilidades. La dualidad intima es la razón de todo conflicto interior. Seamos un poco griegos con nuestro fantasma, él es lo que queda de todo lo que no podemos ser.
Sin embargo -siempre hay un sin embargo- “No cualquiera es capaz de enamorarse, ni de cualquiera se enamora el capaz” (Obras Completas IV, Ortega y Gasset p. 391).

V

Desmontar el afecto contrario al sentimiento

Para Breton, el amor, especialmente el intenso, y el mal denominado, “amor loco”, suele empañarse por circunstancias ajenas al mismo; esta falacia, tan real, es la que debe desmontarse por medio de la inteligencia. Los estados anímicos y mentales son transitorios, como todo estado, y propician estas verdaderas pesadillas amorosas; hay que desovillar, separar, desasociar estas apariciones emocionales. Sólo la confesión interior y objetiva trae la claridad que despierta las miradas. Para él, los amantes son víctimas de poderes oscuros que desaparecen a la luz de la inteligencia.

El amante, que por su naturaleza emocional, está mas propicio a la exacerbación afectiva, tanto en el deseo, como en la repulsión, debe desconfiar de cualquier impulso. Todo impulso propende al error. Toda exacerbación es falsa, y es sólo un reflejo involuntario a las pequeñas manifestaciones del sentido trágico, y mas trágico aún, de la vida moderna.

Por lo demás, acabando con esta emanación de ideas, cumplo con mi deber de enunciar algunas ideas para los seres libres de espíritu, y me declaro adepto de lo que Octavio Paz y Ortega y Gasset declaran como el sentimiento estético de la vida frente el sentido trágico de la vida: la “cultura del amor”. “Cojamos lo que podamos porque igual perderemos” Boris Yellnikoff. (Whatever it Works, Woody Allen).

LA RECONSTRUCCION FINAL DEL MUNDO

I

Superando a la mitología moral, o a lo que bien llamaron religión, selectos hombres cavilaron un cielo en infinita reconciliación; un cielo de dicha eterna de justos e injustos, del beato y el inicuo.

Pactando la negación, camina la insensatez moral de un cielo cuya eterna dicha es contemplar la desdicha del pecador. Toda negación sostiene una gran verdad.

Todo un mundo cabe entre estas dos estampas, y una diligencia historiada los deriva hacia el único cielo.

¡Ah la insensatez de importarse por los otros!, como las desdichas de los injustos, como el origen de todo mal.

De un cielo superior
Donde justos e injustos,
En reconciliación y dicha,
Felicidad y culpa
Y eternidad finita.

De una insensatez moral
Y un paraíso cruel
Y el placer de contemplar
La desdicha del infiel.

Un mundo cabe,
Entre estos dos cielos,
Y su diligencia sabe
El destino fiel.

Tan original como el ser humano
Es el amor por los otros.
Preocupación misma
De su cielo infiel.

II

Nadie se ha contemplado a sí mismo si no fuera por el espejo y la fotografía, artefactos que atentan al tiempo.

La muerte, que es sólo dejar de ser visto, comporta una íntima indiferencia en todo aquel que no es otro, sino en aquel que nunca se ha visto.

III

Mi reino no es de este mundo, educo a la sonrisa y veo que, no seré feliz tan fácilmente, poeta infeliz y sin reino.

Una unción secreta me devela que el corazón debe ser pensado, y esas obras de arte que en algunas vidas se proclamaron dolor, son sólo imaginación insuficiente. Y que el fin, si hay algún fin, es el único órgano verbal espiritual insoluble e infinitesimal.

Todo esto está en mí. Todo lo que encontramos está ya en uno.

Es mi reino alado.

IV

La belleza es triste como el canto infante que nos abandona en el sueño. El corazón se abre, y el palpite vivo es mi pasado intocable y retráctil. Es la herida que el tiempo curó al nacer.  Lo más cercano fueron mis miradas tristes de niño inútil.

¡Oh universal tristeza! La de entender que entre el niño y el hombre el tiempo cava un abismo. La de la tradición muerta que es mi infancia.

V

En el sagrado laberinto de la existencia el alma ocupa su disuasión. Felices los que desconocen la incumbencia del laberinto, felices porque mueren felices. Desdichados los desesperados, que en sus eternas y finitas horas, mueren como todos. El laberinto desespera a sus hijos predilectos, comercia el talento con la angustia. Poetas y locos proclamaron las inexpugnables leyes del laberinto, crueles y bellas verdades fueron olvidadas.

Sensibles a la infamia, los unos se abandonaron a la convivencia con los felices (gentiles),  la naturaleza de sus diferencias pactó una convivencia a otro nivel. Profesaron un primitivo sacerdocio y el dogma de la aceptación. La historia les pertenecía.

Pero el laberinto pertenece a sus desesperados, porque en su pugna y en su conjetura se alimenta su misterio, jamás en su aceptación.

Unos pocos evolucionan el laberinto.

Y se revelaran los antiguos secretos de un tiempo remoto e inconcluso, para abrir la marcha triunfal del reino del espíritu, del tercer reino de la humanidad.

LA IDEA FIJA

Para Zaamira,

No sé si es un misterio,
o algo mas profundo,
la desaparición de mi mirada en la tuya.

Una idea,
Fija en apariencias
De complejas ansias
Antes de conocerme.

Una fijación,
Tan íntima,
Que por bastarse a si misma
Desborda lados de mi ser.

Una mujer,
Tiene ovillada
La única idea fija
Que no puedo comprender.

DIA Y NOCHE

Para Zaamira,

Pasará esta tormenta donde Eros y Psiquis naufragan,
Pasaran las horas febriles de todo comienzo,
Llegaran las tardes de la vida,
de la cultura y
la locura de no saberse aún,
y pasará.

Llegará la noche de la vida,
donde no habrá mas rincón inexplorado,
donde nuestros espíritus, sin espejos,
miren la tragedia del vivir, del amar.

Y volveremos al comienzo,
A la noche antes de la vida,
A la niebla de la razón,
A la cama que incuba sueños,
A los sueños que dan vida.

TUS OJOS ME PIDEN RESPUESTAS

Había ganado el premio. Eso me daba una buena cantidad de dinero que traduciría en sosiego. Quería unas vacaciones. Un premio no solo debería conservarse, debería iniciar un tiempo de dicha emocional. Ya tenía algunos destinos pero sobretodo, tenía un destino emocional. Había hecho demasiados viajes solos y en todos terminaba con mas gente de lo habitual. Ahora no quería gente, quería ir con Gabriela. Si hay hombres que verdaderamente necesitan a una mujer, ese era yo en aquel tiempo, el papel de agente era solo una formalidad, ella manejaba mi vida y sin ella perdería fechas, reuniones, nombres, oportunidades, sería una ficha sin movimiento, me convertiría en una promesa nula, incapaz de auto-regularme, de mantener cierta vigencia. No me era posible mantener mi máquina mental asociando las mas profundas emociones y estar conciente de que soy un ser social.

Gabriela usaba el trabajo para distraerse de una separación. Toda separación es difícil. Acaso un divorcio no acaba con una de las decisiones mas importantes de la vida ?.

El matrimonio de Gabriela mostraba la típica majadería masculina. Había notado en sus ojos esa pasión por saber y vivir mas de lo establecido. Cada vez que yo le salía con alguna idea desenfadada algo en ella me pedía respuesta. Quizás en lo profundo, anhelaba a otro tipo de hombre, algo inteligente, no sé. Suelo ser afable y pacífico pero también maniático, tengo obsesiones raras, vehemencias materiales que no tendrían sentido para nadie más. Que decisiones nos habían llevado hasta ahora?. Fijándonos el uno al otro. Encontraba esto como un destino legítimo, como si nos tuviésemos merecido. El tiempo empezaba a engreírnos. Aún no sabía si sería propicio proponerle el viaje. A veces las separaciones necesitan tiempo.

Si intentaba explicar porque ella había regresado tantas veces con el hombre del que se separa, no tendría respuesta. Quizás ese era mi problema, intentaba racionalizar todo : hasta las cosas que no había vivido, pero en cambio esto estaba sucediendo. Los seres humanos cometen errores y las relaciones amorosas no son la excepción. Pienso que no he tenido errores por falta de atrevimiento, lo cuál puede ser mas grave. Las personas se unen y no necesariamente por amor, satisfacen modelos familiares, o todo lo contrario : anhelan sus ausencias.

Gabriela me llamó. Quería hablar conmigo. Nos reunimos y me dijo que quería renunciar. Agregó que necesitaba un tiempo para ella, no estaba en un buen momento. La noticia me tomó por sorpresa, no supe que decir. Argumenté que podía tomarse los días que quisiera pero que no la quería afuera. Entonces mi vida iba a ser más difícil de lo que ya es. La sensación de perderla me hizo tomar su mano.

-Esto es precisamente por lo que me alejo, cuando estas muy cerca tiemblo. Créeme, se muy bien que tú me necesitas para ordenar tu vida. Eso no me deja bien a mí.

Quedé muy nervioso, sus ojos me apuntaban con intensidad.

-Demasiado en un día. Gabriela, por favor. No solo te encargas de mis asuntos, ves mi vida. Esto es mi vida, no te vayas de ella. El amor es básicamente una necesidad mutua. Aunque las almas gemelas se encuentren. -argumenté apretando un poco su mano.

-No, lo tuyo con lo mío es profesional. No me gusta tu desglose del romance, el amor esta ahí, sucede. Hay que embarrarse y no racionalizar desde afuera.

Apartó su mano de la mía.
-Yo quiero embarrarme contigo. – vaya terminología para una declaración de amor pensé.
-No estoy segura de eso, pareces distante. No me siento bien, conversamos otro día, no hay citas pendientes por ahora, adiós.
-Si tenemos algo pendiente : viajamos tú y yo.
– …. no se, adiós. Hablamos. -Percibí una de las miradas mas profundas de una mujer. Nos habíamos dicho demasiadas cosas. Se fue.

De todos mis romances, por primera vez sentí que quería conquistar a una mujer. Pero vamos, nunca fui un conquistador, no sabía que hacer, en mis historias siempre ridiculizaba los actos de amor. Ahora haría lo que fuera. Pienso que si algo de buen escritor tengo, algo se me va a ocurrir. La literatura no puede decepcionar a la vida.

Lo que admiro de esta especie es la facilidad para ver las cosas en un tono diferente cuando la vida nos engríe, como un mensajero -con nombre de mujer- que nos devuelve la alegría, nos hace percibir la vida de colores intensos. Estas curvas anímicas nos sorprenden con una llamada, un mensaje. Simple naturaleza humana. Poesía vívida.

Quedamos en vernos para resolver unos temas editoriales. Había un muro de silencio, era lógico, nada estaba claro después de lo último. Estaba hermosa, la veía diferente, quizás lo mejor que le pudo pasar es esto, su separación, mi confesión, su inconclusa renuncia; como si el cuerpo, el rostro y la mirada supiesen lo que sucede y nos muestran su lenguaje : la belleza. La belleza que siempre es afirmativa. Estaba radiante y yo, nulo.

-Gabriela vamos a tomar algo.
-Daniel, no se, aún no termino de asimilar algunas cosas.
-Te propongo no hablar de nosotros, caminar un poco, veamos cualquier película tonta, nada de alcohol, el alcohol complica los sentimientos. No pensemos en eso, crucemos el límite : seamos dos adolescentes.
Risas.

-Esta bien. -su sonrisa me cosquilleo el alma.

Terminamos mal. Pasamos la noche juntos. Que impulsos avivan a los seres humanos a complicarlo todo?. La mañana fue mas fría que de costumbre, el muro-silencio había regresado, algo la mantenía distante, quizá no me creía aún, las mujeres tienen cierta intuición que tiende a agudizarse cuando se involucran más.

No estaba convencida de que yo me estaba enamorando. -Ni el mismo se lo cree, será un cadena de problemas y yo aún no termino de separarme. Es un soñador muy cuestionable.- Pensaba de camino a su casa.

Que genialidad se puede adjudicar a un escritor si mujeres como ella alimenta su creativa. Admiraba esa inteligencia contraproducente. Tenía razón, yo me sentía muy febril, debíamos tranquilizarnos, el sexo lo había complicado todo. Su piel y mi piel, los corazones en los labios, la unión magistral de dos cuerpos, el deseo. Esto siempre complica todo.

-Pienso en el amor como un hipnotismo. Es decir, poseemos una hipnosis profunda que se activa cuando las personas de paso sintonizan profundos anhelos inconcientes. No hay muchas variantes en eso, buscamos hombre y mujeres buenos, es casi una regla. -Comenté delante de una pareja de amigos y de Gabriela mientras cenábamos. Sus ojos se sintieron incómodos ante mi mirada, la conocía y no le gustaba que teorice esos temas.

-Estos 5 minutos de vida son para experimentar y aprender.- agregó Gabriela.

-Lo irónico de la vida es que solo después de unos 70 años de lecciones, nos enteramos de las 3 o 4 cosas que valen la pena. Toda una vida de búsqueda para morir. Si esta especie ha de trascender debemos prolongar nuestra dulce estadía, unos 150 años para comenzar.

Comentarios tontos entre el vino y la pasta. La luz tenue, el ambiente, su perfume, la perfección de su delgado cuello, sus colores; elementos de un instante de dicha. Pasaron los días, todo era libre y natural, respirábamos pasión, era nuestro tiempo. Acontecíamos.

No toqué mas el tema de nuestras vacaciones. Me dediqué a disfrutar al máximo el corto tiempo libre que ella me dedicaba. Nada físico volvió a pasar y aunque había atracción, preferíamos dejarnos conocer, sabíamos que todo estaba bien y, que siempre hay una dirección hacia donde va todo. No había que apresurar. Ninguna formalidad, el presente lo tenía todo.

-Cuando partimos ?. Ya dejé todo en orden. -me dijo sorprendiéndome.
-eee … mmm … dejame ver. No sé, estoy tratando de compilar las ideas que me están asaltando ahora. Mañana … mañana salimos.

Nos fuimos a Brasil sin itinerarios ni agencias. Nunca me gusto comprar turismo, viajábamos solos y nos internaríamos en el paraíso.

-Descuida ! el paraíso siempre tiene un buen tiempo.- le repetía cuando sus ojos se inquietaban perdiéndose en el horizonte, alejándonos de la civilización.

Nos divertimos como dos adolescentes, jurándonos los tiempos eternos, acampando en cada playa, fumando al atardecer. Gabriela había dejado la tristeza en Lima, era fácil dejarla ahí : Lima era de ese gris triste.

Esas semanas hicieron promesas. Las promesas se pueden cumplir o no. Quizás ahí esta el problema de las promesas : las hacemos y luego las debemos cumplir, pero en tiempos diferentes. Yo quedé encantado y le propuse vivir conmigo. Ya estaba envuelto en ella. Pensaba que no era tiempo de hablar de amor, solo de estar juntos y experimentar. Estábamos en esa etapa febril, contemplativa, nuestras vidas no podían con más. Sin embargo percibía que algo no la dejaba tranquila. Admito que las mujeres practican un lenguaje indefinido pero yo estaba atento y lo percibí : yo andaba solo y ella no, yo tenía ventaja, andaba “suelto”, no tenía esa “maleta pesada”, no jugábamos de igual a igual. No aceptó vivir conmigo.

Retomamos a la vida urbana, las agendas, los horarios, yo tenía un nuevo proyecto, quería hacer algo mas radical, algo new age. Y así como se retoman los roles iniciales, ella salía lentamente de lo nuestro. Sentí el muro del silencio otra vez, tampoco insistí hablar de nosotros. De alguna forma sabía que algunas cosas necesitan tener su tiempo, son cosas que se aprenden viviendo, interpretando; porque un escritor, no solo cuenta historias, además las interpreta. Con lo vivido me convencí de que aún puedo enamorarme y esto ya era una pequeña gloria para mi.

Años atrás pensaba que esto no sucedería mas :

-Siento que las personas que conozco se quedan atrás, que nadie me conoce en realidad, se me hace difícil soltar las cosas, no quiero ser raro o extraño.- repetía, cada vez que no tenía voluntad de ver a alguien nuevo.

Lo que viví es una de las cosas que vale la pena, no hay más de dos o tres en la vida. Es ese giro emocional que lo cambia todo : planes-viajes-destinos. Que nos hace proponer cosas, cerrar-abrir ciclos.

Renunció con una nota explicándome que necesitaba reordenar su vida y que yo no sería el haga esa labor. Ese fue su adiós, y no la volví a ver. Si algunas religiones nos enseñan a sacar lo mejor de cada cosa : yo rescato esta despedida. Una gran mujer. Si se hubiera quedado conmigo quizás solo hubiéramos satisfecho instintos, emociones, reflejos y mas que sentimientos, saciaríamos impulsos.

Paso el tiempo y solo algunos correos electrónicos nos pusieron al tanto de cada uno. La amistad nunca se perdió, quizá lo mejor de todo. Nunca más hablamos de lo nuestro, -si es que aún había algo- solo éramos amigos. Algunas relaciones erráticas me dejaron en claro que su presencia había marcado mi vida. Las personas pueden o no quedarse con el amor de su vida, pero ese amor aparece y deja marcas.

No habló de su separación ni de sus amores si es que los tuvo. Habían pasado algunos meses y tal vez porque ella sabía que lo mío fue intenso conservó esas reticencias sentimentales que hicieron bien a nuestra amistad.

Hasta que coincidimos en una reunión. Como es posible todas las variantes de un ser humano cambien en un solo instante?. Estaba sentada, rodeada de amigas, conversaba, parecía argumentar algo que la tenía muy convencida. Adoraba la escena : sus gestos, el trámite de sus manos, era la toma perfecta para documentar una nueva temporada en su vida. La miré atónito : -Gabriela!, no puede ser, y ese aire que la rodea, ¿porque la dejaste ir?- Me dije. Mi rostro se descompuso, me puse nervioso, no sabía como llegar. Había mucha gente. Me escabullí unos minutos esperando, estaba obnubilado, no entendía nada, terminé mi dialogo interno con un “anda por ella!”. En el instante en que se quedó sola la sorprendí desde atrás tomando su mano; y sin decir ni una palabra la llevé a la terraza. Mientras caminábamos no la miré. Ella me miró. No nos dijimos nada. Ya afuera y a las sombras de las cortinas la besé. Paramos la respiración y al suspirar nuevamente, toqué sus delgados labios.

-No digas nada.- dije suavemente. La contemplé, una sonrisa nos salía del alma. Miradas y sonrisas era el lenguaje.

-mmmm me tengo que ir … espérame- me dijo.

-yá vámonos Daniel. Esto es lo que estaba esperando. Un señal del destino. Algo tenía que pasar para que estemos juntos, algo que no salga de nosotros y yo esperaba esto. Me siento bien de verte, hubiera seguido besándote delante de todos. Ojala, no te hayas metido con nadie. Ojala porque quiero estar contigo.
– … – Salimos sin despedirnos. Yo tenía una imborrable sonrisa. La miraba mientras caminábamos. Estaba abrumado, es demasiado para 10 minutos, el destino se condensa. No sabía que decir, estaba realmente nervioso y feliz. Éramos los dos en nuestra ciudad, nuestro mundo.

-Estoy solo, como me encontraste, y como me dejaste.
-Alguna vez dominaré el lenguaje como tú?.
-No necesitas dominar el lenguaje para vivir. Lo sabes, créeme. He tratado de no ser un desastre. Aprendí a autorregularme, tu me enseñaste eso. Me hiciste un hombre mejor.
-Entonces vamos a vivir !.
-Tu esperabas una señal, yo no esperaba nada. Linda pareja.

Sobraban las palabras.

Nuestro destino exigió su trámite, tranquilidad, pensar antes de impulsarse, tuvimos deseos, los saciamos, le respetamos y le faltamos el respeto a la vida. Le dimos a cada espacio su tiempo. Ahora estábamos juntos y lo único claro era que la vida son solo temporadas. Imposible aferrarse.

LA ROSA BLINDADA

Para Zaamira, por ser

La belleza, es la callada voz de una verdad.

Cuando los ojos entristecen
Sin más razón que una gran verdad
Un jardín interior
Como un pasado sentimental
Revisa sus flores.

Aparece,
como aparecen cuando florecen
Sentimientos de una belleza
En recuerdos que no hay.

Una rosa
Viva como el principio de todo
Sola como la filosofía
se hace real.

Blindada por los sentimientos
Que el papel moja en palabras
Callada de sentir
Protegida
Pétalos en la noche.

Miro que la amo
En nuestra soledad juntos
El íntimo secreto
Que no vivimos
Para vivir.

SENTIMIENTO

Para Zaamira

Todo lo que siento
Es como no haberlo sentido
natural
olvidado.

Sentimiento de un recuerdo de un sentimiento que me imagina
La libertad de perder la libertad
La caída que me eleva
La mano que me acaricia con su piel.

Abro puertas que se abren solas.